Acuerdo Por La Discreción – La Responsabilidad Social De Los Medios en El Contexto Colombiano


Publicado Por: admin el 18 May 2009 bajo Cultura, InformesUn Comentario

En Colombia la Universidad de la Sabana convoco en 1999 a mas de 35 periodistas quienes firmaron un “Acuerdo Por La Discreción” en donde se retoma la responsabilidad social de los medios en el contexto de la realidad Colombiana basado en 6 puntos básicos. (Lea el Articulo Completo y Discucion en UniSabana)

El Acuerdo por la Discreción

Conscientes de la responsabilidad social de nuestro oficio, los profesionales de los Medios de Comunicación de Colombia nos comprometemos con este Acuerdo por la Discreción, porque queremos contribuir al logro de la paz, al respeto de la vida y a la búsqueda del bien común.

  1. El cubrimiento informativo de actos violentos -ataques contra las poblaciones, masacres, secuestros y combates entre los bandos- será veraz, responsable y equilibrado. Para cumplir con este propósito, cada medio definirá normas de actuación profesional que fomenten el periodismo de calidad y beneficien a su público.
  2. No presentaremos rumores como si fueran hechos. La exactitud, que implica ponerlos en contexto, debe primar sobre la rapidez.
  3. Fijaremos criterios claros sobre las transmisiones en directo, con el fin de mejorar la calidad de esa información y evitar que el medio sea manipulado por los violentos.
  4. Por razones éticas y de responsabilidad social no presionaremos periodísticamente a los familiares de las víctimas de hechos violentos.
  5. Estableceremos criterios de difusión y publicación de imágenes y fotografías que puedan generar repulsión en el público, contagio con la violencia o indiferencia ante ésta.
  6. Respetaremos y fomentaremos el pluralismo ideológico, doctrinario y político. Utilizaremos expresiones que contribuyan a la convivencia entre los colombianos.

Descripción de las glosas del Acuerdo

  1. Viejo es el debate acerca del papel socializador de los medios de comunicación, el cual se equipara en importancia al que cumplen de igual manera la familia y la escuela. De ahí que se afirme que los medios masivos de comunicación antes que informadores de los hechos, son formadores de opinión pública, lo que admite un alto compromiso social.

  2. Conscientes de la rudeza que envuelve los hechos de violencia en Colombia y la incidencia que ello supone en el manejo de los contenidos periodísticos, es necesario trabajar de manera permanente en la consolidación de la llamada objetividad periodística, entendida ésta, no sólo como la transmisión de hechos y opiniones de los actores involucrados en el conflicto, sino también como el interés del periodismo por desarrollar un contexto que desborde la simple facticidad de la compleja realidad nacional.

  3. En relación con lo anterior vale la pena recordar la recomendación más importante de la Comisión Hutchins sobre la Libertad de Prensa creada en los Estados Unidos en 1947: “Ya no es bastante informar verdaderamente sobre el hecho. Ahora es necesario informar sobre la verdad del hecho”.

  4. El afán por mantener audiencia ha conducido a medios y periodistas a ser víctimas directas del “síndrome de la chiva”. En muchas ocasiones el tiempo para emitir la información dentro del medio es tan corto e inaplazable, que no hay espacio para su reflexión y medición del posible impacto al interior de la comunidad. De ahí que rumores e informaciones infundadas llevadas al conocimiento de la opinión pública, vayan en detrimento del buen funcionamiento profesional de las empresas informativas colombianas y de la propia calidad de vida de los colombianos.

  5. En un momento como el que vive hoy el país, con uno de los índices más altos de violencia ciudadana sobre el planeta, el papel de los medios de comunicación como moderadores de los estados de ánimo, es fundamental. Por eso es necesario para directores de medios y reporteros, tener criterios claros y profesionales sobre las transmisiones en directo, en particular las relacionadas con el orden público, porque el tremendismo que puede desatar la propia naturaleza de los hechos, origina mayor desconcierto y confusión, de una opinión muy vulnerable a las acciones violentas y a la incapacidad del Estado por contenerlas.

  6. En particular muchos de los actos llevados a cabo por los actores armados, son realizados para llamar la atención de los distintos sectores de la opinión pública. En este sentido, los medios de comunicación en determinado momento, se convierten en el más efectivo canal de propaganda de quienes desafían abiertamente la presencia del Estado y su uso legítimo de la fuerza.

  7. La interrupción de las emisiones regulares para dar boletines de última hora con informaciones “blandas” con la idea de convertirlas en noticias “duras”, alimenta la incertidumbre que se percibe en el ciudadano agobiado por la cantidad de información en muchos casos violenta, que se genera en el país.

  8. Por su parte, la permanente sobre dimensión de los hechos, que conforman parte de la espiral de noticias negativas que envuelven de manera diaria a los colombianos, afecta negativamente el propio compromiso de los medios por informar. El suceso de hoy, es más grave que el de la semana pasada, y quizás menos que el de los próximos días. Esto oculta paradójicamente la gravedad misma de los hechos y produce, un efecto contrapuesto al compromiso de la sociedad por resolver sus asuntos. De esta manera, los hechos periodísticos caen corrientemente, en algo así como en una “consciencia de olvido”.

  9. La paz no es sólo un asunto de Estado. También debe ser tema de quienes de manera directa e indirecta son afectados por hechos de terrorismo. En este sentido, la paz es también respetar la tranquilidad e intimidad de familiares y personas que pueden estar bajo un fuerte clima emocional por las circunstancias particulares que atraviesan. No se debe acorralar informativamente a quien por el dolor humano, no puede responder con la suficiente objetividad y seguridad que este tipo de información exige.

  10. La convivencia con los hechos tortuosos y violentos, es responsabilidad de los medios masivos de información, porque precisamente, son ellos los que predisponen un entorno más apropiado de la sociedad y una toma de posición de la llamada opinión pública. Las imágenes dantescas no son necesariamente mejor información. Son más bien ganchos para fortalecer la venta de contenidos periodísticos, en detrimento de la calidad y de la profesionalidad de la labor de informar.

  11. En todo caso informar sobre terrorismo conlleva sus propias exigencias éticas. De esta manera se toma parte activa en el conflicto en que está inmersa la sociedad colombiana, no por defender una posición ideológica o partidista, sino porque se debe proteger la comunidad de una polarización que no es conveniente para la consecución y fortalecimiento de la convivencia nacional.

  12. Finalmente, informar debe ser la búsqueda infatigable de una opinión pública fuerte y sólida, que respalde la expresión de la sociedad civil para que cuente con los suficientes criterios que garanticen la calidad y el mejor contenido de las noticias de los medios de comunicación de Colombia.

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  1. [...] Históricamente se ha debatido esta responsabilidad, comenzando en 1947 con el reporte “Free and Responsible Press” de la comisión Hutchins en EE.UU, se ha discutido la libertad y consecuente responsabilidad social de los medios de comunicación. En Colombia la Universidad de la Sabana convoco en 1999 a mas de 35 periodistas quienes firmaron un “Acuerdo Por La Discreción” en donde se retoma la responsabilidad social de los medios en el contexto de la realidad Colombiana basado en 6 puntos basicos. (Conozca los puntos básicos aquí) [...]

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